El aire, es el mejor aislante térmico. Al comprimirlo en miles de células independientes unas de otras, el bloque crea una barrera contra el frío. Esta estructura molecular característica del Hormigón Celular proporciona las mejores propiedades de aislación térmica para los muros de una edificación, que se traduce en un altísimo ahorro en el consumo de energía, y un máximo confort en cualquier clima. Esta cualidad única hace totalmente innecesario cualquier gasto en materiales aislantes adicionales.Debido a la bajísima conductividad térmica del bloque, se pueden obtener muros con una resistencia térmica que no ofrecen los materiales estructurales tradicionales.
